¿Qué sabes de los minerales?

Por : | Comentarios desactivados en ¿Qué sabes de los minerales? | On : enero 9, 2013 | Categoría : Consejos de nutrición, Nutrición

 

Los minerales son compuestos inorgánicos, es decir, ni con­tienen carbono ni proceden de organismos vivos. Nuestro cuerpo los obtiene de forma indirecta al ingerir alimentos vegetales o alimentos animales que los contienen. También el agua puede tenerlos disueltos (sobre todo yodo, flúor y cobre).

De todos los minerales existentes en la naturaleza, hay un grupo que se consideran esenciales para la dieta humana, los llamados minerales dietéticos. Son el calcio, el magnesio, el hierro, el fósforo, el sodio, el potasio, el azufre, el cloro, el yodo, el cobre, el manganeso, el cinc, el molibdeno, el selenio, el cromo, el cobalto y el flúor.

Una dieta poco variada presentará forzosamente carencias en alguna de estas sustancias ya que no existe ningún alimen­to que contenga todos los minerales que requiere el ser huma­no en cantidad suficiente para cubrir sus necesidades. El apor­te requerido de minerales esenciales sólo se conseguirá, por tanto, mediante la diversidad y el equilibrio de los nutrientes ingeridos.

 

Para absorber los minerales, el organismo no precisa llevar acabo ningún proceso digestivo. Los factores que favorecen o dificultan esta absorción, sin embargo, son múltiples.

Las sales de minerales como el flúor, el potasio, el sodio o el yodo se absorben mejor porque, en general, son solubles en agua. En cambio, las sales de otros elementos resultan relati­vamente insolubles en agua y por tanto se absorben en una proporción muy pequeña.

La capacidad de absorber minerales, por otra parte, dismi­nuye con la edad. La absorción de sustancias concretas, sin embargo, se ve potenciada cuando el organismo detecta una carencia seria de ese mineral especifico.

Algunos minerales, además, interactúan entre si de modo que la capacidad que tiene nuestro cuerpo de absorberlos resulta también mutuamente afectada. Este es el caso del cobre respecto al hierro o del calcio respecto al fósforo.

Del mismo modo, hay otros componentes de la dieta que también afectan la absorción de minerales. La vitamina C, por ejemplo, favorece la absorción de hierro. El hierro, el calcio, el magnesio y el cinc se absorben, en cambio, en menor propor­ción al combinarse con alimentos fibrosos.

Hay determinadas situaciones patológicas (síndromes de mala absorción, quemaduras, politraumatismos…) bajo las cuales aumenta la secreción o excreción de minerales, lo cual dificulta igualmente la consecución de los niveles adecuados en el organismo. Los medicamentos, por último, pueden afec­tar también significativamente la absorción de algunos mine­rales.

Las funciones que cumplen los minerales en el organismo pue­den sintetizarse en cinco ámbitos generales. De entrada, intervie­nen en la regulación enzimática de los procesos metabólicos. El mantenimiento de la constancia de los líquidos corporales tam­bién depende de ellos.

Algunos minerales también participan en la formación de estructuras como son los huesos o los dientes. Otros contribuyen al buen funcionamiento de nervios y músculos. Por último, facili­tan el transporte de compuestos esenciales como los azúcares.

La carencia de calcio provoca raquitismo, osteoporosis, caries y palpitaciones. La de cinc retrasa el crecimiento y la cicatrización de las heridas. Si hay déficit de cobre, pueden producirse diarreas, debilidad general y malformaciones óseas. La falta de cromo puede provocar intolerancia a la glucosa, y la de flúor, caries den­tal.

La fatiga, la respiración irregular, la debilidad muscular y los desordenes nerviosos pueden estar causados por un nivel insufi­ciente de fósforo. La palidez, la anemia, la fatiga y las uñas que­bradizas son síntomas típicos de la carencia de hierro.

El déficit de magnesio causa disfunciones musculares, irritabili­dad, temblores y nerviosismo. Si es el manganeso el que falta, pue­den aparecer problemas de motilidad, pérdida de audición y vértigo.

 

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