Mes: septiembre 2012

Sencillos trucos con las patatas

Sencillos trucos con las patatas

– Corta las patatas en finas tiras, sale al gusto y congelae. Si fríes las patatas sin descongelar le quedarán crujientes. – Si hervimos las patatas con piel,  se cuecen antes,  si las perforamos con una aguja de hacer media – El agua de cocer […]

Casa Sala (Freixenet)

Casa Sala (Freixenet)

«Este cava es la respuesta de Freixenet a una deuda histórica. Un proyecto inspirado en el sentimiento de gratitud hacia aquellas personas que hicieron posible el nacimiento de nuestra empresa. Un regreso a los orígenes. Al lugar donde mis padres, junto a mis abuelos, elaboraron […]

¿Cuánto sabes acerca del colesterol?

¿Cuánto sabes acerca del colesterol?

Los lípidos en la sangre y en el orga­nismo son componentes imprescindi­bles para el buen funcionamiento cor­poral. Hay dos tipos de lípidos como son colesterol y triglicéridos que, si están en gran proporción en la sangre pueden producir alteraciones en las paredes de las arterias, formando placas atereoscleróticas (placas de colesterol, componentes sanguíneos, etc.)

Por eso es muy importante que los niveles de colesterol y de triglicéridos se encuentren entre unos límites acep­tables para evitar problemas cardiovas­culares.

El colesterol se diferencia en coles­terol ‘bueno’ o HDL (lipoproteínas de alta densidad) y colesterol “malo” o LOL (lipoproteínas de baja densidad).

La HDL es la lipoproteína beneficio­sa o antiaterogénica. Cuanto más alto sea este colesterol más protección habrá para no formar placas ateroscleróticas. La HDL transporta el colesterol en exceso desde los tejidos al hígado, para su eliminación como tal, o como sales biliares.

La HDL se puede aumentar con la dieta, tomando ácidos grasos o mono­insaturados y con el ejercicio físico. La obesidad y la mala alimentación, entre otros factores, hacen bajar el HDL. Un nivel alto de LDL hace au­mentar el riesgo de arteriosclerosis y el riesgo a sufrir enfermedades cardio­vasculares.

Las grasas pueden ser: saturadas e insaturadas (monoinsaturadas, poliin­saturadas). La LDL aumenta con la ingesta de ácidos grasos saturados, que se encuentran en la grasa de origen animal (carne, embutidos, mantequilla, lácteos), aceites de coco y palma.

Para reducir el colesterol LDL y aumentar el IIDL es importante:

– Reducir el consumo de grasas satu­radas (embutidos, mantequilla, carnes grasas, lácteos enteros …)

– Limitar el consumo de grasas satu­radas “escondidas”.

– No abusar de la mantequilla y mar­garina en la preparación de salsas y recetas.

– Evitar que los aceites lleguen a hacer humo en las frituras ya que quiere decir que se descomponen, formando sustancias que pueden ser tóxicas.

– Tomar cereales, legumbres, frutas y verduras; en general, alimentos de origen vegetal.

– El aceite de oliva es la grasa más aconsejable: contiene grasa monoinsa­turada y no contiene colesterol. Con­tiene vitaminas antioxidantes que nos protegen de procesos degenerativos. Es la grasa que a más temperatura pue­de llegar sin deteriorarse y por lo tanto, es el aceite más adecuado para la cocina.

– No sobrepasar una ingesta de tres o cuatro huevos a la semana, ya que en la yema contiene colesterol.

– Fibra: a través de vegetales, legum­bres, cereales completos, frutas y ver­duras obtendremos fibra que es capaz de impedir la entrada de colesterol al organismo, y por tanto su elevación en sangre.

-Reducir la carne a dos o tres veces por semana, dando prioridad al pescado.

-Ingerir pescado azul que contiene grasas poliinsaturadas protectoras desde el punto de vista cardiovascu­lar.

-Tomar productos lácteos descrema­dos: leche, yogures, quesos …, siempre que no haya situación de crecimiento o delgadez. La riqueza del calcio y de la proteína de los lácteos descremados es la misma que en los enteros, pero disminuye mucho el contenido en grasas y colesterol, pudiendo llegar a ser nulo.

– Es importante que los primeros pla­tos sean a base de pasta, arroz, patatas, legumbres …, con salsas a base de ver­duras, y que los segundos platos sean preferiblemente pescado, pues tienen un contenido más bajo de grasa. El postre debería ser fruta fresca de tem­porada o lácteo descremado, sin añadir nata, mantequilla ni crema.

Huevos

Huevos

– Para saber si los huevos están frescos se sumergen en un recipiente con agua salada; si se van al fondo son frescos y si se quedan en la mitad o flotan, no – Los huevos fritos salen mejor si se sacan de la nevera […]

De Casta (Torres)

De Casta (Torres)

Descripción Ya han pasado 40 años desde que elaboramos por primera vez este vino con personalidad propia. Mi padre, mientras buscaba un rosado de color intenso y aromas afrutados, experimentó con las variedades de Garnacha Tinta y Cariñena y consiguió un rosado que marcó una […]

Un matrimonio bienavenido

Un matrimonio bienavenido

Su relación es envidiable, a muchos les gustaría poder disfrutar de una igual. Sin embargo, el idilio se reserva solo para ellos.

La relación del vino y el queso, como todas, tiene su grado de complejidad. Aunque son muchas las satisfacciones que proporcionan, hay que saber que alianza es la mejor para ambos. Para acertar en la elección debemos saber ciertas pautas que aseguren una próspera e intensa unión.

Los quesos suaves, como el de burgos, tan populares durante el verano y en las dietas, se complementa con los vinos blancos ligeros o los rosados, que hacen gala de un intenso color y aroma penetrante a hayas y violetas. El italiano conocido por el nombre de Parmesano, vive una intensa relación con los tintos jóvenes, como el Lambrusco, o con los blanco suaves.

Un auténtico idilio existe entre el queso cheddar suave, con el vino tinto ligero y frutoso, con el blanco y el cava. El queso feta, que es muy popular en Grecia a nivel doméstico, casa con el vino tinto ligero y blanco frutoso. En cuanto a la sabrosa torta del Casar, le van las relaciones más fuertes, los tintos con cuerpo saben potenciar sus virtudes.

El queso gruyere se complementa con el vino blanco semidulce, el brie con el tinto, con el blanco frutoso, o también puede mantener una excepcional relación con el cava o cerveza liviana, al igual que el cambermet.

Para los quesos azules recomendamos consumirlos con vinos blancos jóvenes y secos y ácidos pero de potente cuerpo y buen grado alcohólico, e incluso un espléndido vino espumoso fresco, floral, con notas afrutadas y finas burbujas, cuya frescura liga y limpia perfectamente la potencia de los azules.

En general, los vinos blancos, armonizan mejor con el queso que los tintos. Los rosados entonan muy bien con quesos de pasta blanda o el queso fresco. Los vinos muy al gusto de hoy, con una crianza seria, vinos técnicos y fuertes, con quesos ahumados y aromáticos. El cava, los espumosos casan mejor con los quesos de corteza enmohecida y de pasta blanda.

Pero no todo es de color de rosa, también existe desavenencias en esta pareja. Entre los vinos tintos y los quesos azules existe una cierta incompatibilidad, cuando se toman conjuntamente, el queso potencia algunas características de los vinos (astringencia, “acético”, “salino”) haciéndolas desagradables y desvirtuando su sabor.

Cada vino, como cada queso tiene su media naranja, pero hay que saber encontrarla. Por eso, es necesario conocer estas pautas, para que la relación entre ellos vaya sobre ruedas.

Carnes y aves

Carnes y aves

Para conservar en buenas condiciones la carne sin necesidad de congelarla, prueba a untarla con un poco de aceite por ambas caras y envuélvela en hojas de lechuga. Así podrán durar en el frigorífico hasta cinco días.   Albóndigas – Para que las albóndigas queden […]

Extra de Codorníu

Extra de Codorníu

Es el cava versátil de Codorníu, que se presenta en sus variedades brut, seco y semiseco. Un magnífico brut que mantiene el color, aroma y sabor tradicionales de un cava Codorníu. El secreto La conjunción de los valores de Codorníu se juntan en este cava […]

Conservar los alimentos «en buen estado»

Conservar los alimentos «en buen estado»

Se denomina cadena alimentaria a las distintas fases por las que pasa un producto de alimentación desde su producción (recolección, sacrificio, transformación) hasta su consumo. La seguridad de esta cadena sólo puede garantizarse al 100% cuando todos y cada uno de los partícipes asume sus responsabilidades.

Un alimento cumple los estándares de seguridad si sus características organolépticas (sabor, olor, color, textura…) son óptimas, su consumo no perjudica la salud y sus cualidades nutricionales no han sufrido pérdidas importantes. Para que así sea, los consumidores -con el respaldo activo de las Administraciones implicadas-deben mostrarse exigentes con fabricantes, envasadores, manipuladores, distribuidores, restauradores…

 

Ni el frigorífico ni el congelador deben llenarse excesivamente. Los alimentos deben situarse de manera que el  frío pueda circular. Nunca se pondrán alimentos calientes en la nevera, pero tampoco se dejarán mucho rato a temperatura ambiente.

Siempre hay que proteger los alimentos con un embalaje adecuado (papel transparente o de aluminio, recipientes herméticos). Además, conviene no conservar juntos distintos tipos de alimento y, sobre todo, no mezclar jamás alimentos crudos y guisados.

 

La carne fresca puede conservarse en la nevera cuatro o cinco días. El pescado, una vez se ha limpiado, un día. Las frutas y verduras, de tres a cinco días en el cajón inferior del frigorífico.

La nevera debe estar siempre limpia y todos los alimentos que se ponen en ella, en perfecto estado. El frío no elimina las bacterias, ralentiza su actividad pero no la evita del todo ni impide su resurgimiento al sacar los alimentos del frigorífico.

 

Si recurrimos a los alimentos congelados, su descongelación debe ser gradual y, en general, sin extraerlos de su envase. Pasarlos del congelador a la parte inferior de la nevera la víspera es una buena manera de descongelar, sobre todo para la carne y el pescado crudos (para los precocinados, resultan adecuados sistemas más rápidos como el microondas o el baño maría). Una vez descongelado, un alimento jamás debe volver a congelarse.

Dulces y esponjosos consejos para sacar el mayor partido a tus bizcochos

Dulces y esponjosos consejos para sacar el mayor partido a tus bizcochos

– Por fuera salta a la vista que un bizcocho está hecho, pero para saber si está hecho por dentro, utiliza un palillo o aguja de hacer calceta. Pincha el bizcocho y, si la aguja sale limpia, está en su punto. – Si quieres controlar […]