Conservar los alimentos «en buen estado»

Conservar los alimentos «en buen estado»

Se denomina cadena alimentaria a las distintas fases por las que pasa un producto de alimentación desde su producción (recolección, sacrificio, transformación) hasta su consumo. La seguridad de esta cadena sólo puede garantizarse al 100% cuando todos y cada uno de los partícipes asume sus responsabilidades.

Un alimento cumple los estándares de seguridad si sus características organolépticas (sabor, olor, color, textura…) son óptimas, su consumo no perjudica la salud y sus cualidades nutricionales no han sufrido pérdidas importantes. Para que así sea, los consumidores -con el respaldo activo de las Administraciones implicadas-deben mostrarse exigentes con fabricantes, envasadores, manipuladores, distribuidores, restauradores…

 

Ni el frigorífico ni el congelador deben llenarse excesivamente. Los alimentos deben situarse de manera que el  frío pueda circular. Nunca se pondrán alimentos calientes en la nevera, pero tampoco se dejarán mucho rato a temperatura ambiente.

Siempre hay que proteger los alimentos con un embalaje adecuado (papel transparente o de aluminio, recipientes herméticos). Además, conviene no conservar juntos distintos tipos de alimento y, sobre todo, no mezclar jamás alimentos crudos y guisados.

 

La carne fresca puede conservarse en la nevera cuatro o cinco días. El pescado, una vez se ha limpiado, un día. Las frutas y verduras, de tres a cinco días en el cajón inferior del frigorífico.

La nevera debe estar siempre limpia y todos los alimentos que se ponen en ella, en perfecto estado. El frío no elimina las bacterias, ralentiza su actividad pero no la evita del todo ni impide su resurgimiento al sacar los alimentos del frigorífico.

 

Si recurrimos a los alimentos congelados, su descongelación debe ser gradual y, en general, sin extraerlos de su envase. Pasarlos del congelador a la parte inferior de la nevera la víspera es una buena manera de descongelar, sobre todo para la carne y el pescado crudos (para los precocinados, resultan adecuados sistemas más rápidos como el microondas o el baño maría). Una vez descongelado, un alimento jamás debe volver a congelarse.