El pan, el falso culpable de las dietas

El pan, el falso culpable de las dietas

El pan es uno de los alimentos más temidos por las personas con tendencia a ganar peso y es el primero que se elimina en las dietas. Sin embargo, el pan es una victima de nuestra ignorancia nutricional. “El consumo de pan es imprescindible para la salud y no produce obesidad”, afirman tajantemente desde el Ministerio de Agricultura. En contra de lo que se cree, tan solo tiene 25 caloría en 100 gramos, muy por debajo de la mayoría de las carnes, con 375 calorías por 100 gramos.

Además, la Organización Mundial de la Salud aconseja que el consumo ideal de pan debería ser de 250 gramos al día, una cifra bastante lejana para los ciudadanos españoles. En España tan solo consumimos 157 gramos por persona y día. Además de estar por debajo de lo recomendado por la OMS, estamos a la cola de nuestros vecinos comunitarios tales como Alemania, Francia y Reino Unido, cuyo consumo ronda entorno a los 235 gramos.

Pero sus virtudes no acaban aquí. Colabora en el control del peso corporal. Debemos saber que, a igualdad de aporte energético, los alimentos ricos en hidratos de carbono tienen un mayor efecto saciante que los ricos en grasa y, por tanto, retrasan la aparición del apetito.

Su ingesta es beneficiosa para la reducción de urea en sangre, también tiene propiedades laxantes y facilita la regulación intestinal sin permitir grandes absorciones de glúcidos o grasas, sobre todo los panes ricos en fibra. Se le puede añadir aún más meritos, el consumo de grasas saturadas en exceso producen un aumento del índice de colesterol, pero si sustituimos esas grasas por el pan, disminuye este porcentaje.

En conclusión, el vilipendiado pan no sólo no engorda sino que, además, su presencia resulta positiva en nuestra salud.