Ensaladas con tinto

Ensaladas con tinto

El comportamiento de los vinos en la mesa, en ocasiones, resulta sorprendente. Sin embargo, el aliño tiene mucho que decir.

 

Orquestar una comida con los vinos adecuados puede ser, a veces, tan difícil como dirigir una sinfonía. Hay que ensayar tenazmente para que todos los instrumentos suenen en su “tempo” preciso. Y , aún tomando esas precauciones, siempre puede ocurrir el desastre; una especia que desafina, una gota de limón que arranca un lamento a los taninos de un vino tinto, unos berros que lanzan una bocanada de ácido fórmico sobre un Caberner sauvignon, un contraste de temperaturas que derrumban la delicada armonía de un acorde …

Sir Thomas Beecham recurría al buen humor cuando tenía que dirigir una orquesta delirante, rebelde a su batuta:” No vuelva usted de la cabeza-le dijo en cierta ocasión a su primer violín- porque tengo la impresión de que alguien nos sigue”.

También hay siniestras recetas que no encuentran vino que pueda seguirles los pasos. Pero la prudencia y la mesura no están reñidas con oportunos impulsos de pasión y de audacia, que son la sal de la gastronomía.

Ya se sabe, por ejemplo, que las ensaladas tienen difícil acompañamiento. Pero, sustituyendo el vinagre por unas gotas de limón, se ha comprobado también las inesperadas alianzas de un Viña Esmeralda con las ensaladas. El Moscatel tiene, además, la ventaja de que soporta perfectamente la compañía de los vegetales herbáceos, aunque sean tan ariscos como los espárragos. Y si se trata de una ensalada de mariscos, el acorde del Viña esmeralda puede ser delicioso.

El comportamiento de los vinos en la mesa puede deparar muchas sorpresas. Uno puede esperar que una salsa de almendras y pimientos, acompañada de atún o bacalao, encuentre su complemento perfecto e un vino blanco; pero al probarla con un vino tinto, es posible que cambie de opinión…

Disfrutamos un día con los acordes de los vinos tintos jóvenes y el tradicional “xato” de la costa del Penedés. La fiesta alcanzó su apogeo con los suaves y jugosos taninos del Viña las Torres que exaltaban el sabor dulce de los pimientos y el aroma de almendras. Ya no existe este vino, pero un Merlot Atrium puede sustituirlo en estas armonías audaces. Las ensaladas admiten también otras alianzas más sorprendentes. Si las aliñas con jugo de carne, pueden dar entrada a un Tinto joven de Garnacha, de Tempranilla o de Merlot, servido a fresca temperatura que recomiendamos a nuestros: la ensalada al jugo de carne, con un Sangre de Toro, un Coronas, o un elegante Atrium.